Como en nuestro anterior Concurso e independientemente y al margen del Jurado, desde la dirección del Hotel, nos hemos permitido dada la gran cantidad de trabajos recibidos, el conceder 2 Accésit en nuestro II Concurso de Microrrelatos. Creemos que es una forma de valorar según nuestro libre criterio el esfuerzo y la confianza que depositan todos ustedes para con nuestra convocatoria.

Hoy publicamos uno de los Accésit, el relato lleva por título “LA LIBRERÍA DE SÉRVULO” y el autor es D. Francisco Juan Barata Bausach de Valencia.

Accésit: Recompensa inmediatamente inferior al premio en un concurso científico, literario o artístico. Carácter honorífico. Recompensa, Galardón, Reconocimiento.

LA LIBRERÍA DE SÉRVULO

Todos los años visitaba a Sérvulo, tenía una librería en el barrio donde nací. Este año estaba cerrada, un cartel anunciaba el derribo y construcción de un supermercado en el edificio en cuyos bajos radicaba su librería.

En un bar cercano me contaron que Sérvulo murió, sin herederos cerraron el local.

La tristeza me invadió. Allí los niños íbamos todas las tardes, nos relataba historias, leyendas, cuentos sacados de sus libros. Su forma tan mágica de contarlos nos trasportaba a mundos de fantasía, visitamos la “Isla del Tesoro”, jugamos con “Alicia en el País de las Maravillas”, visitamos la luna con “El principito” y nuestros ojos refulgían con tan increíbles aventuras.

Con Sérvulo aprendimos lo que enriquece la cultura, nos dejaba libros, no le importaba si los comprábamos o no, siempre decía, “quedarse sin leer por dinero, es una injusticia”.

Cuando íbamos creciendo, le ayudábamos con niños más pequeños. Aquellas tardes, después de clase eran para nosotros la mejor manera de estudiar, y lo consiguió, formó niños que no podíamos dejar de leer, ávidos de cultura, y lo más importante, nos animaba a escribir, leíamos nuestros relatos, corregía defectos, disfrutaba con nuestras ocurrencias.

Hoy venía dispuesto a agradecerle todo lo que había hecho por nosotros y compartir mi alegría, acababa de ganar el “Nadal”, pienso que el mérito era suyo. Llegué tarde, se fue, con sus libros, con su candor por la infancia, con sus cuentos, con su bondad y dejó este barrio sin cultura… pero tendríamos otro supermercado.